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Entrevista a Félix G. Modroño, autor de “La Ciudad de los Ojos Grises”

Félix G. Modroño

A Bilbao le faltaba una novela sobre ella misma

Félix G. Modroño, el autor de “La Ciudad de los Ojos Grises” sentía que al puzzle de Bilbao le faltaba una pieza: una novela en la que la propia ciudad fuese la gran protagonista. Con esa idea comenzó a escribir su libro y ha cumplido el objetivo con creces. En la entrevista hacemos un recorrido por la novela, o lo que es lo mismo, por la ciudad de Bilbao.

¿Cómo surge la idea de la novela y por qué transcurre en Bilbao?

Tenía la sensación de que a Bilbao le faltaba una novela sobre ella misma (me resulta inevitable referirme a Bilbao en femenino), así que me dispuse a homenajearla, de tal manera que Bilbao fuese un personaje de la novela, quizás el más importante.

¿En qué se parece el Bilbao de ahora al del libro?

Creo que los bilbaínos de ahora tienen los mismos sentimientos que los de entonces hacia su ciudad. La quieren con sus grandezas y con sus miserias. Son los habitantes de Bilbao quienes mantienen la esencia, aunque quiero creer que influenciados por el entorno que les rodea.

Pasa el tiempo, pero algunos problemas siguen sin resolverse. Por ejemplo, el primer chico de la cuadrilla que se acerca a hablar a una chica recibe un tortazo ¿Cuando se resolverá el “verdadero problema vasco”?

(Risas). La respuesta es obvia: nunca, por la sencilla razón de que a nuestro matriarcado se le une la peculiar idiosincrasia de unas y otros. Y porque, en general, un vasco prefiere ir con la cuadrilla que ir de ligue. Habría que analizar si esa preferencia es impuesta o elegida. A todo esto, hay que añadir que las vascas se hacen respetar como en ningún otro sitio… al menos que yo conozca… (Risas)

Izarbe se hacía querer por todos, pero en el fondo, los que la amaron nunca sintieron que fuese suya del todo…

Es cierto. Y es posible que forme parte de su encanto. En cierto modo, Izarbe, la chica de los ojos grises, se parece mucho a Bilbao. En algunos pasajes de la novela, incluso las adjetivo de la misma manera.

En tu caso, al igual que el protagonista, no resides en Bilbao ¿Cuando uno vive fuera siente un vínculo aún más fuerte con el botxo?

Desde lejos se mira la ciudad con otros ojos, quizás mejores. El regreso es siempre un cúmulo de sensaciones entre la alegría, la serenidad y la derrota temporal de la nostalgia. Haber escrito esta novela a casi mil kilómetros de Bilbao la ha hecho más evocadora.

Tu labor documental ha sido impresionante ¿Cual fue el documento que más ilusión te hizo encontrar?

¡Uf! He consultado más de un centenar de libros. El que más me costó encontrar fue “Memorias de un bilbaíno” de José de Orueta. Finalmente di con una edición preciosa de 1929 y ahora ocupa un lugar de privilegio en mi biblioteca.

Tenemos entendido que ahora volverás a Fernando de Zúñiga. Pero ¿Te atreverías a escribir una novela en el Bilbao actual?

Pues no me importaría. Es más, algo me ronda por la cabeza. Me encantaría poder contar la nueva “transformación” de la ciudad que está siendo acompañada, una vez más, de profundos cambios sociales y políticos.

 

La Ciudad de los Ojos GrisesMuchas gracias a Félix por su amabilidad. Poco a poco vamos ampliando la visión de Bilbao desde diferentes ángulos: el cinematográfico, el psicológico, y en este caso desde un punto de vista literario que nos ha llevado a imaginarnos cómo era nuestra ciudad hace un siglo.

Os recomendamos que no perdáis la ocasión de leer “La Ciudad de los Ojos Grises” (reseña). Además podéis seguir a Félix en su blog y en su página oficial, además de en las redes sociales facebook y twitter:

Blog Oficial: http://laciudaddelosojosgrises.blogspot.com.es/

Página oficial de Félix G. Modroño: www.felixmodrono.com

 

“La ciudad de los ojos grises” La novela que nos transporta al Bilbao de hace un siglo

La ciudad de los ojos grises

Caminar por el Bilbao de hace un siglo es posible. Pasear por sus calles, tomar algo en sus cafés, o comer en sus restaurantes. Sentir como aquella pequeña villa estaba convirtiéndose en una gran ciudad gracias al hierro y al aumento demográfico, que había derivado en el crecimiento de Bilbao hacia el Ensanche y el extrarradio.

Entrar en alguna de sus antiguas boticas del Casco Viejo y charlar con otros bilbaínos de toda la vida de cómo estaban cambiando las cosas: antes todos se conocían por las calles y ahora había mucha gente extraña.

Luego está ella: Izarbe Campbell. Sus ojos grises que a todos cautivaban. La representación perfecta de la fuerza magnética del primer amor que perdura para toda la vida, aunque no por el camino esperado.

Calzadas de Mallona

Regresar un siglo atrás en Bilbao es posible leyendo la novela de Félix G. Modroño  “La Ciudad de los Ojos Grises”. Sin embargo este libro comienza en un París sumido en guerra tras vivir la “Belle Epoque”. Alfredo Gastiasoro, profesor de arquitectura en la capital francesa, se entera de la noticia de la muerte del gran amor de su vida, por lo que decide regresar a su Bilbao natal para darle el último adiós.

Cuando llega al botxo descubre que la muerte de Izarbe se produjo en extrañas circunstancias. Así que junto a un amigo suyo, el Comisario Zumalde de la policía municipal, comienza a investigar usando sus propios métodos.

La novela comienza con pausa y melancolía, además de continuas referencias a un pasado que nos lleva a finales del siglo XIX, cuando Bilbao era apenas un pueblo grande.

Pero poco a poco, sin que apenas nos demos cuenta, la novela toma un ritmo trepidante ya que la investigación comienza a dar giros totalmente inesperados.

El ensanche de Bilbao

Líos de familia, seducción, amor, tristeza, melancolía, investigación, historia, se mezclan en una lectura muy agradable. Podemos percibir en la misma la excelente labor de documentación del autor Félix G. Modroño que da numerosos e interesantes detalles sobre el Bilbao de esa época y sus personajes históricos. También aspectos costumbristas como el no llevar paraguas aunque llueva, o los bailes del Arenal logran ambientar de una manera sublime la novela, lo que es especialmente reconfortante si quien está leyendo es bilbaíno.

Pero aún no habiendo visitado nunca Bilbao destaca sobremanera la habilidad del autor para crear una trama de esas que dejan en vilo al lector, que está deseando leer el siguiente capítulo para saber lo que ocurre y adivinar como se va resolviendo la historia. Así que es probable, que a pesar de las 399 páginas, el libro te lo leas en 3 sentadas.

Por último desde aquí agradecer a Félix G. Modroño su atención, y el habernos faciitado material (como las fotografías que ilustran el artículo), además de su disposición para una entrevista que podréis leer dentro de muy poquito. Así da gusto hacer las cosas.

Os dejamos con un precioso video de fotografías del Bilbao de hace un siglo, que uso el propio autor para documentarse.

Más información:

Blog Oficial: http://laciudaddelosojosgrises.blogspot.com.es/

Página oficial de Félix G. Modroño: www.felixmodrono.com

Ficha editorial: www.anaya.es

Titanic: Cómo se fabricó y por qué se hundió – Exposición en el Museo Marítimo de Bilbao

Si hablamos de un barco con historia y de una tragedia marítima, inmediatamente, el primer nombre que nos viene a la cabeza es el Titanic.

RMS Titanic 3

La sombra de su leyenda es tan alargada que ha superado ya los 100 años. Un barco que se presuponía imposible de hundir, con todo tipo de lujos, fue engullido por el mar tras chocar contra un iceberg. De la historia todo hemos oído hablar, sobre todo gracias a su oscarizada película.

Libro R.M.S TITANIC Como se fabricó y por qué se hundióBilbao, una ciudad unida desde siempre al mar y a los buques, también ha querido ser partícipe de ésta efeméride. Para ello ha organizado una exposición en su Museo Marítimo llamada: “R.M.S TITANIC Como se fabricó y por qué se hundió”. La exposición además fue inaugurada con una presentación en la que Jose Antonio Reyero presentó el libro que lleva el mismo nombre.

El libro tiene un enfoque que se aleja de los detalles más comentados de la historia, como la canción que tocaba la orquesta cuando se hundió, el menú que se cenaba esa noche, o las historias de amor que sucedieron a bordo.

Al contrario, Reyero, director durante muchos años en la certificadora Lloyd’s, explica detalles de su construcción que pudieron influir decisivamente en la catástrofe. Incide especialmente en que no todas las piezas del barco fueron sometidas a verificación. Y las que a priori pueden parecer más insignificantes, los remaches, no eran de buena calidad. Si se hubiesen sometido a pruebas (que ya se hacían entonces), quizá nada de lo que ocurrió hubiese pasado, o al menos no de la manera que ocurrió.

La muestra que se exhibe en Museo Marítimo hasta el 13 de Enero del 2013 es una recopilación de fotografías y documentos, siendo alguno de ellos inéditos. Muchos provienen de los astilleros de Belfast donde se construyó Harland&Wolf, donde el autor del libro ha estado investigando de manera minuciosa. Así se ha recogido una documentación “didáctica y rigurosa” según el propio Reyero.

También se presentan algunas curiosidades como que el Titanic tenía dos hermanos gemelos: el Olympic y el Britannic. Muchas de las fotos atribuidas al Titanic, realmente son del Olympic que estuvo muchos años en servicio (de 1911 a 1935).

La catástrofe también supuso un antes y un después en la seguridad marítima. La comunidad internacional aprobó poco después el Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar (SOLAS). En él se especifican normas de construcción, equipamiento y explotación de buques para garantizar su seguridad y la de las personas embarcadas.

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Por lo tanto, aquellos amantes de la leyenda del Titanic, tienen una cita en el Museo Marítimo. Los más interesados además pueden leer también el libro de J.A. Reyero.

Más información:

Entrevista en Onda Vasca a J.A Reyero (autor del libro) y Manu Martínez (presidente de la Asociación Vizcáina de Capitanes de la Marina Mercante):

Documental: Misterios del Titanic

Bilbao como has cambiao – El Bilbao que se nos fue (II)

Comentamos en una entrada anterior algunas de las curiosidades del libro “Bilbao cómo has cambiao” de Olmo. Continuamos en esta segunda parte comentando algunas de las curiosas noticias de Bilbao de finales del siglo XIX y principios del XX.

Los fines de semana (y sus mangas)

Hace más de un siglo los fines de semana también eran para la diversión. Pero también la excusa para engancharse una borrachera descomunal. El número de personas que acababa cogorzas perdidos representó un grave problema para el ayuntamiento. Tanto que tuvo que idear un vehículo para transportarles y llevarles a dormir la mona a la prevención.

“El carrito de los curdas” recogía a aquellos borrachos que ya no se tenían de pie o que eran escandalosos, sobreentendiendo que los demás llegarían de alguna manera a sus casas. Por lo que se comenta, algún bilbaíno le cogió gusto y se emborrachaba sabiendo que le pasarían a recoger, y le llevarían a dormir la mona…

El carrito de los curdas

A tiros por pan con chocolate

¿Os imagináis que alguien pudiese robar pan con chocolate y liarse a tiros para conseguirlo? Pues bien esto es lo que pasó cerca de Bilbao hace ya tiempo…

Sobre las doce del día 17 de abril de 1899, Silvestre A. Z. Y Gabriel R. D. usando el primero el nombre de Pedro y el segundo los de José y Demetrio, penetraron armados ambos de armas de fuego y blancas por una ventana de caserío ocupado por José Luis Bilbao y su familia, termino jurisdiccional de Echano y denominado “Chanchangorri”, fracturaron la cerradura y puertas cómodas, ocasionando daños tasados en dos pesetas y se llevaron una libra de chocolate y medio pan, valorado en una peseta y 50 céntimos, no consiguiendo apoderarse de otras cosas, por haber sido sorprendidos, viéndose obligados a huir, perseguidos por unos aldeanos, disparando Silvestre y Gabriel unos 24 tiros, sin conseguir herir a los aldeanos.

Fallos judiciales

Parece que en esto no hemos cambiado mucho. Las decisiones de los jueces, o de los jurados populares siempre son motivo de controversia. También las penas impuestas en resoluciones de casos aparentemente similiares llamaban la atención entonces por su disparidad.

El 16 de abril, el procesado se apoderó en la estación de Aranguren de una bota, un chorizo y cinco cigarrillos de papel. Se pidió para él, la pena de 150 pesetas de multa.

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Juicio contra la procesada en libertad Aniceta A., conocida por Juana, la cual, hallándose sirviendo como criada, sustrajo un pañuelo de seda tasado en 1,50 pesetas y lo regaló a un tal Cecilio S, de quien fue recuperado. Se pidió un año y un día de prisión.

Nuestra fama de glotones

Siempre se dice que los de Bilbao somos exagerados, pero sobre todo a la hora de comer bien. Hoy en cualquier menú del día suponemos que hay primero, segundo y postre. Incluso hay gente a dieta, vegetariana, etc…

Pero hace un siglo no se andaban con tonterías: se comía de verdad. Como muestra algunos de los menús con ¡cuatro platos para comer!

Restaurante “El antiguo” (Bidebarrieta esquina a Jardines) comidas a cinco pesetas: sopa, ostras, aperitivos, cuatro platos y postres variados.

*Nota: un plato menos, cuatro pesetas

Eso, en un día de diario. Así que imaginaros un festivo o un día especial entonces. Por ejemplo este es el menú que se ofreció a la tripulación de un buque escuela argentino en 1902. Un pequeño tentenpié para que los chavales argentinos cogiesen fuerzas para ir a la mar.

  • Entremeses variados
  • Arroz a la valenciana
  • Udabarrik Shack
  • Fritos variados
  • Bacalao a la vizcaína
  • Salmón a la mayonesa
  • Solomillo Chateaubrian
  • Langosta la vinagreta
  • Pollos asados
  • Jamón en dulce
  • Helados, dulces, frutas
  • Vinos, licores champán
  • Café y cigarrillos

Ole, ole y ole. Esto recuerda casi casi a la Angelines, aquella tabernera de Artea que con tanta copiosidad daba de comer en su restaurante. Y que con tanto cariño recordamos. Después de ese menú harían faltra litros de orujo para digerirlo y días de siesta para reposar.

Toros sueltos por Bilbao

Para terminar, una curiosa anécdota. Unos toros que se escaparon por Bilbao y armaron una buena escabechina. Y la gente, en vez de detenerlos… se ponía a torearlos.

Los toros habían venido también de Argentina en un barco y estaban cercados en el puerto. Pero unos chavales les empezaron a provocar, y estos rompieron el cercado y dándose posteriormente un accidentado “paseo” por Bilbao.

Rompiendo con fiereza parte del cerrado, echaron a correr los cuatro cornúpetas, tomando distintas direcciones. Dos de los fugitivos se vieron enseguida en Uribitarte, rodeados de chicos y hasta de personas mayores, que convención aquel sitio de la escuela de tauromaquia.

[...]La res penetró en la Plaza Nueva y allí un individuo, con dos bastones, intentó poner un par de banderillas al animal, que dio un derrote al diestro, quien por milagro se libró de la acometida.

[...] El animal fugitivo siguió su huída por Artecalle donde penetró en una tienda de ultramarinos, no dejando títere con cabeza.

[...] Enseguida penetró en el almacén de espejos y marcos de Don Narciso Machín donde al ver la res su figura reproducida en una magnífica luna, arremetió contra ella haciendola añicos

[...] Llegando puente de San Antón, atravesó éste y retrocedió después parándose asustado frente a las obras de la sacristía de la iglesia de San Antón

 

Bueno, después cuenta que se metió por el mercado de la Ribera, que entonces estaba al aire libre, os lo podéis imaginar. Pero lo mejor llegó al final cuando llegó a Ripa, vio un tren, y se intentó enfrentar a él. Vaya huevos que tenía el toro…

Arremetió en Ripa contra un tren de viajeros de aquella línea que llegaba en aquel momento a Bilbao. La fiera fue rechazada por la máquina contra una valla, por dos veces…

En la plaza elíptica, donde salió a su encuentro jovencillo que con la blusa alegró al buey, el cual embistió al torero causándole varias erosiones en una pierna

Y por fin, parece que lo lograron controlar… depués de un caótico recorrido por Bilbao.

Estas son algunas de las anécdotas del libro, pero podéis encontrar muchísimas más. Así que de nuevo os recomiendo su lectura.

Bilbao como has cambiao – El Bilbao que se nos fue (I)

Bilbao como has cambiao - El Bilbao que se nos fueHablábamos hace unas semanas del éxito del libro “De Bilbao, de toda la vida”. Sus láminas recogían 82 símbolos bilbaínos, fundamentalmente del último medio siglo. Quien visitó la exposición de la alhóndiga o leyó el libro se quedó prendado de todo aquello que resulta tan familiar para alguien de Bilbao.

“Bilbao como has cambiao” es un libro que nos transporta un poco más atrás. El escenario es el Bilbao de finales del siglo XIX y comienzos de XX. Su autor es Luis del Olmo, prestigioso periodista bilbaíno, autor de “Don Celes” (no confundir con el “otro” Luis del Olmo).

El libro hace un recorrido de esa época en la que Bilbao estaba pasando de ser un “pueblo grande”, a ser una ciudad “culta y moderna”. Para ello el autor se apoya en noticias publicadas por los periódicos de la época, dándole su visión e inconfundible  toque de humor. Es decir, no es un libro de historia, sino un repaso entretenido a gacetas de la época que nos hace entender mejor el pasado, no tan lejano, de nuestra ciudad. Por supuesto, os recomiendo su lectura.

Voy a comentar los pasajes más me han llamado la atención, y algunos los intentaré comparar con la realidad actual.

Nos quejamos de la huelga del metro, pero…

…peor sería que un tren descarrilase, y tener que volver andando con las heridas a Bilbao. Eran los comienzos del ferrocarril en Bizkaia y en ocasiones había pequeños incidentes como éste:

Los forales de Deusto, comunican al señor Gobernador, que la máquina del tren que salió de Las Arenas a las nueve de la noche, descarriló en el kilómetro dos de la misma línea. Resultaron contusas algunas personas, las cuales vinieron por su pie a Bilbao.

También ganábamos a “foot-ball” a los ingleses

Si hace poco ganamos al Manchester United, a principios de siglo tampoco nos quedábamos atrás. Usando “nuestras armas” conseguíamos doblegar a los inventores del fútbol. Seguro que el capital del aquel “Bilbao Club” os recuerda a algún jugador actual del Athletic, como Amorebieta.

En la vecina campa de Lamiako, se jugó ayer por la tarde un partido de foot-ball entre socios de Bilbao Club y unos ingleses.

Eran once por cada bando y si bien en el bando inglés, que usaba distintivo rojo, se vio habilidad y maestría, ya que este juego es propio de su tierra, en el español se observaba una mayor gallardía en los cuerpos y más vigor en la ejecución. Así que, como era de prever, la pelea fue ganada por los simpáticos bilbaínos.

La lucha fue reñida y en ella se lucieron el capitán del primer eleven Sr. Careaga, que dio unas patadas monumentales y los conocidos jóvenes, Señores Arana (Amado, Pepe y Mario), Belaustegoitia  (Federico) y Rogelio Renovales.

El auténtico “problema vasco” viene de lejos

Pues si, lo de que en Euskadi no hay quien pille no es de ahora. Antes de la aparición del ferrocarril, una de las tradiciones era ir en romería, por ejemplo de Bilbao a Sondika. Y a la vuelta era cuando se intentaba ver si “caía algo”. Dios, da pereza sólo de pensarlo ir andando ida y vuelta a Sondika. ¡Mucho tenía que merecer la pena!

En Sondica, se comía y se bailaba haciendo verdadera vida del campo, familiar, y luego el regreso tenía poéticos encantos, abundando los idilios entre cantares y a veces algunos de ellos muy intencionados y paradas en los caseríos del camino para refrescar las gargantas y desempolvarlas.

El tema es que cuando desapareció el ferrocarril, ya no había ocasión de “meter gambas” a la vuelta. Así que se tuvieron que inventar nuevas fórmulas. Como bailar un poco más “agarrado”. Imaginamos que no sería el reaggetón, pero entonces chocaba mucho algo que se saliese de las tradiciones.

En cambio me aseguran que había ayer un aldeano que bailaba “agarrado” muy “flamencamente”.

Un vizcaitarra estaba muy indignado por este espectáculo y me dicen que exclamó:

Persíguense con energía las falsificaciones de billetes de banco y no se persiguen las de las costumbres tradicionales.

Continuaremos con la segunda parte en el próximo artículo. En esta ocasión repasaremos los menús de la época (para “jartarse” a comer), los robos (y sus penas), las “salidas” de fin de semana (y su vuelta a casa), y hasta la historia de un toro suelto por medio de Bilbao. ¡No os lo perdáis!

Continúa leyendo la segunda parte