La primavera ha llegado a Bilbao. Los días se han alargado con el cambio de hora y el frío de semanas pasadas ha dejado lugar a un intenso sol con agradable temperatura.
Ya bien entrada la tarde, después de estar todo el día dando vueltas, digamos que te apetece quedar con alguien y tomar algo. Pero no, no una de esas de “tomar una”, y luego “otra” y liarte al final… eso sí, tampoco quieres meterte dentro de un bar con el buen tiempo que hace.
Una terraza es un buena opción, pero si te quieres marcar un largo la terraza de la Alhóndiga, situada en la parte superior del edificio, es una elección excelente.
Lo más complicado, prácticamente es encontrar por dónde subir: según entras por la puerta principal, el ascensor y las escaleras están justo a la izquierda (un pelín escondidos).
En el tercer piso está la terraza del Yandiola. Un lugar tranquilo, con música ligera, desde el que observar Bilbao desde la altura mientras tomas algo. Un marco espectacular en el que apetece perderte en una buena conversación, echar unas risas recordando el pasado o arreglar el mundo. De mientras, la noche va cayendo en la ciudad, las luces se iluminan y el escenario cambia…
Y está claro, que si no fueses de Bilbao te hincharías a sacar fotos y a decir a tus colegas a la vuelta “mira cómo mola éste sitio”. El edificio de la Alhóndiga es una curiosa mezcla donde conviven en armonía gimansio, piscina, restaurante, bar-terraza, cines, salas de exposiciones, etc… y sobre todo el propio edificio, que es una obra de arte en sí mismo.
Quizá las consumiciones sean un algo más caras que en otro sitios. Pero no vas a ir todos los días, irás esos días en los que te apetece tomar algo tranquilamente. Y si el sol reluce (y no sólo en la entrada de la Alhóndiga), mucho mejor.



